¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

Fue un proceso abiertamente ilegítimo, el gobierno y otras instituciones del Estado están interviniendo para tratar de lavar la podredumbre institucional, a la cual no escapa la Registraduría que en medio del caos hizo evidente ante el mundo la justeza de la afirmación “el que escruta elige”. Sólo en el Valle, el Consejo Electoral admite unos 350 mil votos cuestionados.
Predominaron y se agigantaron los vicios de anteriores farsas electorales, tanto por la mala calidad de la inmensa mayoría de listas inscritas, como por el desarrollo de una campaña donde no brilló el debate ni la calidad de las tesis. Incluso, la lista del PIN es un vertedero de dineros fruto del concierto para delinquir y las "herencias electorales" de ex congresistas condenados o procesados por crímenes de lesa humanidad. Pero nada hace el Estado.
La burguesía trabajó duro no sólo para asegurar con la trampa sus candidatos, también lo hizo –y con mucha saña- para cerrar espacios en lugares donde la corriente democrática, progresista, de izquierda y los revolucionarios tenía posibilidades de obtener curules. Se vio en Nariño, Cauca y Norte de Santander en redadas y detuvieron primero 26, luego a 34 dirigentes y activistas polistas, además hubo 6 asesinatos y cierre de frontera con Venezuela para impedir el paso de colombianos a votar.
Así las cosas, el Congreso elegido el 14 de marzo en medio de ilegalidades y de la ilegitimidad, tienen las mismas características del actual que controla la oligarquía. Es necesario tener presente que la elección del Congreso arroja un dato sobre la correlación de fuerzas que no da la mitad mas uno a ninguno de los partidos, deja en aprietos al “uribismo”. Y si se divide el partido conservador y si opera “la silla vacía” se le complica más al "uribismo". Estas situaciones inciden en las conductas políticas de las fuerzas burguesas en las presidenciales y en la unidad de procesos unitarios del pueblo.
La abstención fue de 55.77%, un fracaso de la oligarquía al tratar de legitimar sus instituciones políticas. Resalta que 1´403.913 son votos nulos (en 2006 fueron 1´212.004) y los tarjetones no marcados llegaron a 473.351 (en 2006 fueron 291.864). Más del 14% de sufragantes no pudo expresar su opinión. Además, los votos en blanco subieron de 291.864 en 2006 a 391.456.
Los llamados "independientes" (Verdes 531.293, el 4.77% y 4 senadores, y Fajardo 182,826, el 1.64% sin ningún senador), que parten de defender “lo positivo de Uribe” y ser “críticos” en asuntos menores, pero no lograron quitarle base social al PDA estas ocurrencias tácticas de la burguesía que recibieron tanto auxilio de los medios de comunicación no existían.
El PDA sobrepasó, en cerca de un 2 por ciento, los 875.451 votos obtenidos en el 2006 (9.52% y 8 senadores) con lo cual, si bien pierde dos senadores logra un ligero crecimiento del apoyo social en votos obtenido en las parlamentarias del 2006, pues no se puede tomar como referencia la votación por Carlos Gaviria pues son dos certámenes electorales con características diferentes.
La alta votación por el Senador Jorge Robledo y la derrota del Representante a la Cámara de la corriente derechista de Angelino Garzón en el Valle por Willson Arias, abren para espacio entre el pueblo de posiciones anti oligárquicas y antiimperialistas, que contrastan con la pérdida de apoyo de aspirantes del PDA caracterizados por la politiquería.
El PDA fue atacado con fiereza por el mismo presidente Uribe, le organizaron montajes desde el DAS, como lo demuestra la Fiscalía delegada ante la Corte Suprema de Justicia con documentos encontrados en las oficinas de esa “empresa criminal” dirigida desde la Presidencia.
El partido de la U, que de 1´591.775 (17.30%) llegó a 2´804.123 votos (25.17% y 28 senadores, perdiendo 3 de los transfuguistas); los 907.468 votos por el PIN (8.14% y 9 senadores luego de llegar a 11 con el voltearepismo) y las votaciones por una fracción conservadora de Andrés Felipe Arias, defensora de la reelección y acuerdos con Santos representan la votación uribista, que aumentó la votación marcada por el signo del fraude que se investiga. En el incremento de votantes del "uribismo" también pesa la compra- venta de votos, el clientelismo desde el gobierno, el asistencialismo del Estado con “Familias en Acción” al servicio de sus candidatos, la intimidación y la falta de conciencia política.
El partido conservador subió de 1´470.029 (15.98%) a 2´298.748 votos (20.63% y logró 22 senadores perdiendo uno de los “transfuguistas”). El partido liberal de 1´436.657 (15.62%) subió ligeramente a 1´763.908 votos (15.83% y mantiene 18 senadores), igual que el conservador no está libre de los vicios anotados al grupo uribista.
No corresponden a la realidad las afirmaciones sobre “la derechización del país”, más aún si no se mira solamente el resultado electoral, si se observan las luchas populares ganadas en medio de la campaña, incluyendo la caída de la reelección de Uribe y la tendencia al ascenso de las luchas populares y de la corriente progresista, democrática y de izquierda en la cual actuamos los revolucionarios.

Nota: la comentada anarquía en el conteo de votos persiste luego de mes y medio de los comicios.