¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

En medio de completa falta de garantías a la oposición discurrió la primera vuelta de la campaña presidencial donde aumentaron los ataques jurídicos y disciplinarios penalizando la lucha política y social. Los amenazados e intimidados por participar en acciones de masas aumentaron y los atentados criminales del terrorismo de Estado se pretendieron ocultar con vitrinas mediáticas para que los candidatos del sistema lanzaran globos publicitarios con fugaces luces de bengala que no pueden dar brillo a sus iniciativas políticas. Así mismo, distintas luchas y protestas populares complementan el marco de la campaña electoral.


El “partido del presupuesto” (coalición gobernante) tiene como punta de lanza el abuso del presidente Uribe que interviene descaradamente en la campaña para ahogar el debate con descalificaciones y elogios a sus preferidos con supuestas defensas de su obra de gobierno. Uribe, como en su campaña reeleccionista del 2006 no está por el debate con la oposición.
Advertimos el fraude electoral que –según el Consejo Electoral- sólo en el Valle cuestiona la validez de 350 mil votos en las parlamentarias de marzo y con este agujero negro se va a las presidenciales con el sospechoso silencio de la Misión de Observación Electoral –MOE- que calla esas cifras luego de las parlamentarias. Los bandos burgueses encuentran en el fraude un arma para tratar sus contradicciones, como en 1970, cuando le robaron la presidencia a Rojas Pinilla para imponer a Misael Pastrana. El primer fraude es la manipulación de encuestas, que no dijeron nada parecido a las urnas de la vuelta del 30 de mayo, el PDA que en el mapa figura como izquierda logró casi el 10% cuando lo daban cercano al 4%.
Esta atmósfera donde el gobierno controla casi todo y logra que Santos llegue a 6.6 millones de votos, ha disminuido la intención “del voto útil” porque estalló la burbuja de Mockus al sólo lograr tres millones en primera vuelta. El desespero por salir del continuismo uribista en sectores sociales y corrientes políticas llevó a ver progreso en el vago programa de Mockus que es el de Uribe y sus “huevitos” pero “con ética” y “respeto a la ley” antidemocrática que predomina. Esta visión no relaciona lo electoral con el desarrollo de la crisis que no da tantas ventajas a la burguesía y al nuevo gobierno, o no tienen los intereses clasistas contrapuestos que son los que mueven la lucha popular que ha cesado durante la campaña.
Estrategia electoral
Ocho años de uribiada consolidaron una concepción de abuso de los medios de comunicación, manipulación de encuestas y uso del Estado al servicio del Presidente, sus aliados y familiares.
La estratagema burguesa desplegada tropieza con sus contradicciones internas y las presiones populares que derrotaron la reelección de Uribe en la Corte y no fueron pocos los esfuerzos del establecimiento para acomodarse a esa situación con una baraja de candidatos dispuestos para dar la batalla para suceder a Uribe.
La falta de candidatos fuertes la superaron abortando una candidatura opositora que concentrara la atención popular como lo hizo en 2006 el PDA con Carlos Gaviria, al punto de dejar al partido liberal en tercer lugar. Dispersaron fuerzas metiendo la mano en el PDA y lanzando al partido verde con sus “tres tenores” y a Fajardo. Nació el distractor Mockus-Fajardo y “la picardía” de Santos escogiendo como vicepresidente al ex sindicalista y derechista converso Angelino Garzón.
A Mockus lo proclamaron “fenómeno político” con gran despliegue mediático explotando poses demagógicas y su argumentación ética contra la corrupción que impacta porciones sociales radicalizadas contra Uribe, o de bajo nivel político o con intereses de clase que no confrontan más allá del tradicional estilo de gobierno con autoritarismo y descomposición moral. Los sectores burgueses del ex alcalde Peñaloza y los que apoyan a Fajardo ven –como carta propia- a este redomado político neoliberal y autoritario, hoy presentado como el “profesor” Mockus.
La segunda vuelta
Las facciones burguesas que sustentaron las candidaturas de Vargas Lleras y su grupo “cambio radical”, de Noemí y su partido conservador y de Pardo y su partido liberal se van nucleando en torno a Santos con diversas tácticas acudiendo al llamado a un “acuerdo nacional” no limitado a lo electoral dada su maquinaria que excluye sorpresas de derrota por su ejercicio en la primera vuelta. Además, si bien el imperialismo y la burguesía no han estado ante el riesgo de un gobierno alternativo a su régimen, las diferencias entre oligarcas no son de fácil solución y los resultados electorales no cortan caminos para buscar objetivos; siguen los choques con la Corte, la Fiscalía, etc. La crisis económica y los beneficios del capitalismo de Estado para sobreaguar dictan las medidas.
Santos tiene pergaminos y el entronque con los monopolios y el imperialismo, tanto que el oligarca y candidato santafereño Vargas Lleras le anticipó apoyo en segunda vuelta. El partido conservador es una carta pastranista debilitada, dividido por tenebrosos reaccionarios liberales y conservadores del partido de Uribe-Santos. Mockus tiene gran ayuda de los medios por los oligarcas que lo financian, usados para llevarlo al sitial de las encuestas por encima de Santos y luego –usando al revés esos recursos- bajarlo por su bajo resultado electoral del 30 de mayo.
En la segunda vuelta, los revolucionarios, otros segmentos de izquierda y sectores progresistas y democráticos expresados en la campaña del PDA, en el apoyo al ex magistrado demócrata Araujo Rentería, en el voto en blanco y la abstención, mantienen con la negativa a votar por esos candidatos el rumbo estratégico al no dejarse arrastrar al “voto útil” apoyando a Mockus “contra Santos”; en su mayoría, estas corrientes políticas persisten en construir organización política y social y vigorizar la ligazón con las luchas sociales que rechazan al gobierno y al régimen.
Los finalistas no tienen diferencias más allá del estilo de gobierno. La campaña con la abstención activa que impulsamos es para fortalecer la presencia con el debate programático, explicando la plataforma de lucha y nuestro concepto de gobierno táctico; refutando tesis de desplazamiento hacia Mockus de gentes progresistas que miran sin profundidad el significado de hacer oposición a la política aplicada por Uribe. Se trata de congregar fuerzas y desenmascarar con poderío las tesis neoliberales y autoritarias de Santos y Mockus.
El desespero un mal consejero
Algunos sectores democráticos de capa media urbana se están desesperando. Tratamos de persuadirlos y sacarlos del erróneo apoyo a Mockus, sin limitar el trabajo a la campaña presidencial pues la lucha sigue y se desengañarán de Mockus y del gobierno de Santos.
Santos y su coalición gobernarían con poco margen de maniobra. Entre tanto, el partido verde tendrá que resolver si entra al “gran acuerdo nacional” o asume rol de oposicionista al gobierno mostrando su faz funcional al sistema para insistir en aislar a las fuerzas revolucionarias y demás segmentos populares que no hacen parte del PDA.
El movimiento de oposición al régimen no detiene su desarrollo porque se están atando los resultados de los episodios de las parlamentarias, las presidenciales y de ellas con la lucha popular, dejando una acumulación táctica que puede llevar amplias masas a éxitos que acumulen fuerzas para la estrategia de combate por el poder popular y el socialismo. Proyectaremos en medio de lo electoral una visión de lucha, que enfrenta el propósito reaccionario de tratar de apabullar la oposición por el resultado electoral de Santos y sus congéneres “uribistas”, es decir que combatimos para ligar acciones hacia la posibilidad táctica de conquistar el gobierno alternativo que no llegará en este 2010, lo que implica la combinación de distintas formas de organización y lucha, exigiendo que la vía sea la lucha popular con aplicación de la violencia revolucionaria de masas y rechazando el electorerismo y el parlamentarismo que rinden culto al legalismo burgués.