¡VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA CLASE OBRERA!
¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO UNITARIO Y COMBATIVO!
¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS!

De nuevo la fiesta internacional de nuestra clase se desarrolla en medio de la crisis económica, de huelgas y barricadas que la enfrentan en todos los continentes. A pesar de no ser la clase obrera y todo el pueblo culpables de la situación generada por el capitalismo son las víctimas. Todas las fuerzas revolucionarias, de izquierda, democráticas y progresistas tenemos la responsabilidad de  trabajar para contribuir a dirigir esa luchas en dirección a que la crisis la paguen los ricos, para que asuman como protagonistas del proceso histórico que conduzca a la liberación social y nacional.
Entre los principales efectos de la crisis en Colombia resaltan el gran aumento del desempleo, de la llamada informalidad (o "rebusque") y de la pobreza, o “la cohesión social” de Uribe. Cifras demoledoras confirman la caótica situación que atraviesa la economía colombiana, evidenciando el fracaso rotundo económico “o seguridad inversionista” del gobierno y su jefatura en Washington. Como lo enseñan las  estadísticas del Banco de la República, el 0.4 por ciento de Producto Interno Bruto en 2009 no saca al país de la reducción del comercio internacional y del comercio interno, ni de la caída del precio de las exportaciones; del desplome de la producción industrial, etc.
El modo de producción capitalista, que en los últimos decenios se apoya cada vez en mayor medida en la especulación financiera, vive una crisis general que lo deja sujeto a profundas crisis que sacuden su estructura periódicamente y con un ritmo cada vez más rápido, debido entre otros factores al carácter anárquico de una producción capitalista sujeta al principio del máximo beneficio.
Para la burguesía, el capitalismo es el único modo de producción posible y explica las crisis recurriendo a factores subjetivos, como la acción perversa de unos pocos codiciosos que actúan sin regulaciones abusando del mercado. Para los explotados, el capitalismo es un azote que debe acabar, es necesario poner fin a la apropiación privada del producto social y toda forma de opresión.
La economía capitalista funciona como el “juego de la pirámide” que disfrutan los magnates financieros mientras que el empobrecimiento masivo no permite al pueblo comprar ni lo necesario.
Los efectos de la crisis económica generan desprestigio de los gobernantes e inconformidad en las masas, lo que puede traducirse en inestabilidad del gobierno y éste para aferrarse al poder acude a maniobras como el autoritarismo fascista y violación de los derechos humanos, generando una crisis política y humanitaria la cual se expresa en el terrorismo de estado con “falsos positivos” (crímenes de Estado), el desplazamiento forzoso masivo que expropia a los campesinos sus tierras productivas, decenas de desapariciones, las amenazas por doquier, las persecuciones al granel y el hostigamiento sistemático a la oposición confirmado por la misma Fiscalía que verificó el verdadero rostro de la “seguridad democrática”: acusaciones con montajes de pruebas, colocación de bombas, auto atentados y toda clase de delitos consumados de forma perversa por la “empresa criminal” del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, dirigido desde las oficinas del presidente Uribe.
La crisis política que sacude al régimen y al gobierno de Uribe está atizada principalmente por la crisis económica que tratan de palear con las súper utilidades del narcotráfico que aporta a la guerra contra el pueblo con el paramilitarismo y con sus ramificaciones en la política, o “parapolítica”.
La corrupción se ha disparado, junto a lo citado, se incrementan las contradicciones inter burguesas, y de esta manera pierde fuerza social entre sectores de la capa media urbana la coalición de gobierno que sustenta a Uribe –y a sus sucesores en campaña electoral a la presidencia- esa fuerza social que los apoyó y ahora una parte se mueve buscando opciones políticas diferentes al uribismo. Esto se evidenció en las elecciones parlamentarias del 14 de marzo, carentes de programas y debates de interés popular en una pobreza intelectual que se repite en la campaña presidencial con Santos, Noemí, Vargas, Pardo y Mockus, donde también corren ríos de dinero como en las elecciones parlamentarias donde pululó el fraude y, por tanto, son calificables como ilegítimas e ilegales. Elecciones que dieron triunfo a una derecha minada por la podredumbre que carcome al régimen burgués pro imperialista y al gobierno de Uribe y su sucesor.
En las presidenciales sigue la ausencia de garantías para los sectores democráticos, de izquierda y revolucionarios que luchan con el pueblo. Los medios de comunicación al servicio de la oligarquía inflan y desinflan candidatos de acuerdo al interés del capital y a los cálculos de Uribe y su clase.
Los efectos de la crisis capitalista no sólo son económicos, aumentan las crisis políticas, toman fuerza imparable las crisis humanitaria y ambiental que siguen incrementando los factores objetivos a favor del desarrollo de la tendencia al ascenso popular en Colombia. A pesar de la falta de información, conocemos luchas que dan resultados fructíferos como la derrota de la reelección de Uribe, la caída de decretos de la “emergencia social”, la Minga Social e Indígena, las movilizaciones estudiantiles en todo el país, los paros de pequeños y medianos transportadores contra los monopolios en Bogotá, la caída del sistema integrado de transporte en Manizales, el entrabe de la marcha de los subsidios para ricos con la ley de “Agro Ingreso Seguro”, el destape de los crímenes de la parapolítica, la denuncia de los atropellos del DAS y los otros crímenes de Estado como los llamados “falsos positivos”. No cabe duda que todos son resultado de las batallas opositoras que se libran en todos los terrenos y combinando diferentes formas de lucha, incluida la lucha armada.
Además, cada vez con menos posibilidad de los medios ocultarlo, las guerrillas libran combates exitosos en medio de guerra del Plan Colombia de los yanquis y sus diferentes implementaciones, lo cual no ha podido ocultar el guerrerista gobierno de Uribe y sus arrogantes jefes militares que no pueden mostrar los triunfos de años atrás y maniobran para ocultar sus bajas en el campo de batalla.
El Movimiento de Oposición al Régimen está en formación, existe disposición unitaria para dar la pelea contra Uribe, a su sucesor y a las políticas pro imperialistas que agencian. Es necesario trabajar para materializar una coordinación nacional estable de todo el Movimiento de Oposición al Régimen, para convertir en algo políticamente superior los avances de masas en convocatorias puntuales, o los trabajos sectoriales y regionales en distintos frentes de lucha.
Seguimos invitando a la unidad popular y revolucionaria al más alto nivel para lograr los más caros objetivos de la lucha por el poder político. Apoyamos críticamente al candidato Gustavo Petro en vista de algunos planteamientos progresistas como un paso obligado para luchar con otros sectores sociales y políticos que defienden sus acumulados políticos y organizativos, que van a la lucha.

¡Alza general de salarios y control de precios! ¡Por pleno empleo!  ¡No más pago de la deuda!
¡No más bases militares yanquis en Colombia!  ¡Fuera yanquis!  ¡Abajo el Plan Colombia!
¡Acuerdo humanitario ya!  ¡Solución política al conflicto armado!  ¡Abajo la economía de guerra!
¡Solidaridad con la Revolución Cubana, la República Bolivariana de Venezuela, con el gobierno de Bolivia y los pueblos de América latina y el Caribe en pié lucha!
¡Fuera yanquis de Irak, Afganistán y Palestina!
¡VIVAN LAS LUCHAS OBRERAS, CAMPESINAS Y POPULARES!


Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)


Colombia, 27 de abril de 2010


www.pcdecml.org
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