18 de abril de 2010
Las actividades delictuosas que investigó la Fiscalía delegada ante la Corte Suprema de Justicia y de las cuales son responsables los jefes del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, que nombra y dirige Uribe, son crímenes que van desde seguimientos e interceptaciones telefónicas hasta la concepción de fraudes electorales, pasando por simulación de "atentados terroristas" y siembra de "pruebas" para acusar de subversivos a los opositores políticos.
Desde las oficinas de la Presidencia de Colombia han salido órdenes para adelantar esta "empresa criminal", afirma el ente acusador luego de sus investigaciones sobre el tenebroso "grupo G-3" del DAS, verdadero equipo de espionaje al estilo de la Gestapo de Hitler y la MOSAD del sionismo. Sus operaciones son una larga y variada lista: contra los escenarios y convocatorias de los opositores, la desinformación a los ciudadanos sobre la vida y actividades de los contradictores del gobierno, iniciativas para producir división en los movimientos de oposición y generar un cambio ideológico, colocación de bombas, atentados y auto atentados, etc., etc.
No fue al azar, investigando denuncias de las organizaciones de derechos humanos y personas afectadas, la Fiscalía delegada ha llegado a concluir que este grupo del DAS fue “conformado con la finalidad indeterminada de cometer delitos contra organizaciones y personas opositoras del gobierno”. El terrorismo de Estado en todo su esplendor.
El ejercicio sistemático, a lo largo de los 8 años de gobierno de Uribe, del hostigamiento e intimidación a centenares de luchadores del pueblo, abogados al servicio de causas populares, columnistas y periodistas. A magistrados, congresistas opositores y a organizaciones nacionales e internacionales defensoras de derechos humanos. Igualmente, contribuyeron a crear el ambiente favorable para la reelección de Uribe y para que pasara el referendo de la segunda reelección.
Estas actividades delictivas han llegado a puntos tan despreciables y repudiables que el veterano periodista de una de las cadenas radiales más antiguas, Juan Gossain, ha editorializado ante sus escuchas describiendo el horror y la infamia que ocultan documentos del DAS hallados por Fiscales.
Entre tanto, Uribe una vez más se ve en aprietos, en tantos que salió a cometer perjurio al ir a la radio dando entrevistas sobre su inocencia "bajo juramento",  recordando el "fue a mis espaldas" que hizo popular al tristemente célebre presidente Samper, a propósito de sus vínculos con el narcotráfico en el sonado "proceso ocho mil" que le inicio la justicia.
Estas denuncias confirman las consideraciones políticas sobre el estilo autoritario de los distintos gobiernos, llevado por Uribe a niveles sofisticados que recuerdan las aciagas fechas de la llamada "violencia" en las décadas del cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Esto hace parte de lo que el PC de C (m-l) llama "proceso de fascistización", que se articula con el endurecimiento de la legislación penal y disciplinaria para castigar toda expresión de lucha o protesta popular, para convertir la opinión en delito y aislar tildando de terroristas a todos los opositores al régimen. Esto es parte de lo que aspiran a reelegir todos aquellos partidos y candidatos que no condenan ese juego macabro de los crímenes llamados “falsos positivos”, los complot del DAS y los bombardeos indiscriminados, o sea, la esencia de la "seguridad democrática".


¡Combatiendo Unidos Venceremos!
Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)

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